miércoles, 23 de marzo de 2011

Y el premio Alfaguara de Novela fue para...

Como lo anuncié en la publicación del pasado 15 de marzo, en la nota sobre el premio para el maestro Skármeta, el premio Alfaguara de Novela 2011 debía ser para un autor nada nuevo en las lides literarias (ver entrada más abajo). Y así fue: el colombiano Juan Gabriel Vásquez es el nuevo galardonado.  Quien se suma a la escritora Laura Restrepo, que ya había obtenido el premo con su novela Delirio. Buena por este autor nuestro, a quien admiramos, pero vuelve y juega la ruleta rusa: los últimos premios literarios se han otorgado a autores de las propias editoriales, nadie desconocido, siguiendo un comercio que ya todos conocemos con sobrada razón. Sólo queda participar en los premios literarios de la patria, si acaso, pues esperemos que el Ministerio no caiga en este juego de acomodar las fichas al mejor postor.

martes, 15 de marzo de 2011

Premio de novela a Skármeta

El autor de El cartero de Neruda, del chileno Antonio Skármeta, acaba de ser galardonado con el IV Premio de Novela Planeta-Casa de América, con su novela Los días del Arcoíris. Otro premio que queda en manos de uno de los grandes, pues como ya sabemos, el pasado 7 de febreo la mexicana Elena Poniatowska obtuvo el premio Biblioteca Breve. No hay discusión en cuanto a los autores ahora nuevamente premiados. ¿Qué sigue pasando en los concursos de estas casas editoriales? Esperemos a ver qué sucede con el Alfaguara, que por este mes debe estar anunciando al ganador. Pero lo digo de una vez: será un escritor bastante importante en las letras hispanoamericanas. Los otros, los nuevos como yo, tu o él, no estaremos en sus balanzas. De todos modos ahí los dejo con la noticia del maestro Skármeta, que por muy alto que sea su vuelo, es otro "concursero profesional", tema que abordaré en una próxima publicación.

lunes, 7 de marzo de 2011

Sobre el supuesto viaje a Bogotá de Supermán y Archer

Soy Archer.
El Archer del que hablan estos dos hombres llamados Adrián Pino y Juan Carlos Acevedo en un intento de crónica roja o rosa.
Pero no los conozco.
No sé por qué están hablando de mí.
No sé de ningún viaje ni me interesan sus poemas o su prosa.
Creo que están equivocando el camino, que comprometen su futuro al hablar de alguien que está por encima del bien y del mal.
Les pido que me dejen tranquilo.
Soy un río que se desboca con gran facilidad, al que le llueve mucho, que trae demasiados troncos secos, por el que ruedan inmensas rocas.
Les llamo la atención para que no inventen más historias con mi nombre, para que digan que he sido su compañía en un viaje tonto como deben ser ellos. No me gusta la mentira. Si desean ser grandes escritores, empiecen por decir la verdad. O la verdad les caerá encima como la roca de Sísifo.
Repito: no los conozco ni deseo conocerlos. 
Es sano olvidar en estos tiempos. No lo olviden.
Y si he podido hackear esta página con solo mover el mismo dedo que aprieta el gatillo, imaginen el riesgo que corren de no hacer caso a esto que digo.

Archer