viernes 2 de diciembre de 2011

XIII BIENAL NACIONAL Y I INTERNACIONAL DE NOVELA

La Fundación para la Enseñanza y Promoción de los Oficios y las Artes Tierra de Promisión (Ley 42 de 1988), con el apoyo del Municipio de Neiva (Acuerdos 052 de 1996 y 052 de 2009), se han integrado para exaltar la memoria del novelista y poeta huilense José Eustasio Rivera, autor de La Vorágine y de Tierra de Promisión, para lo cual convocan a todos los escritores de lengua castellana, a presentar sus trabajos en la XIII Bienal Nacional y I Internacional de Novela José Eustasio Rivera, de acuerdo a las siguientes

Bases:

1. Pueden participar escritores de cualquier edad y sexo, con un solo trabajo inédito en lengua castellana, en tamaño carta papel bond, por una sola cara, doble espacio, y con una extensión mínima de 120 y máxima de 300 páginas, por triplicado, debidamente paginadas y cosidas, acompañado de medio magnético CD, en sobre dirigido a:

FUNDACIÓN TIERRA DE PROMISIÓN

XIII Bienal Nacional y I Internacional de Novela José Eustasio Rivera
Calle 18A No. 7A-14
Teléfono: -8- 865 25 16
GUILLERMO PLAZAS ALCID
Director Ejecutivo,
O Calle 5 No. 5-124
-Antiguo Club del Comercio -
Neiva – Huila – Colombia

Junto a la Novela se enviará un sobre cerrado en cuyo exterior se escribirá el título de la obra. Dentro del sobre se incluirá: nombre completo del autor, domicilio actual, teléfono, correo electrónico, y breve resumen biográfico, incluidos lugar y fecha de nacimiento.

2. Las obras pueden enviarse hasta el martes 3 de julio de 2012 como máximo, por correo certificado, y el fallo se dará a conocer el viernes 12 de Octubre de 2012. La decisión del Jurado es inapelable, y en ningún caso el premio se declarará desierto.

3. El Jurado Calificador cuya composición se hará pública en el momento de emitir el fallo, decisión que podrá ser unánime o por mayoría, concederá un único premio indivisible de 80 salarios mínimos legales vigentes, (Acuerdo 052/2009), más medalla y diploma. Cada miembro del jurado recibirá $3.500.000, por su tarea evaluadora, valor que le será girado a la cuenta bancaria que indique, una vez haya sido entregada formalmente la calificación del concurso literario. El concurso está sujeto a las retenciones previstas en la legislación tributaria vigente.

4. De la obra premiada se hará una primera edición de 1.000 ejemplares, de los cuales 200 se entregarán al autor ganador de la XIII Bienal Nacional y I Internacional, 230 a la Dirección de Cultura del Municipio de Neiva, y el excedente a la Fundación Tierra de Promisión, los cuales hará llegar a los profesores de literatura, Universidades, diarios, revistas, bibliotecas e instituciones de carácter cultural de la región y el país.

5. El jurado podrá señalar hasta tres finalistas que recibirán mención de honor.

6. La edición de la novela ganadora será entregada en la ciudad de Neiva, en ceremonia especial que se realizará el Jueves 29 de Noviembre de 2012, en la sede de la Fundación (calle 5 No. 5-124 – Antiguo Club del Comercio) y/o Centro Cultural y de Convenciones José Eustasio Rivera, con la asistencia de los convocantes: directivos y miembros de la Fundación Tierra de Promisión y Autoridades Nacionales, Regionales y Locales, escritor ganador, integrantes del jurado, participantes finalistas, invitados especiales, y medios de comunicación.

7. Las obras serán originales e inéditas. Ningún participante deberá enviar más de una novela, ni concursar simultáneamente en otro certamen con la obra enviada a esta Bienal, así como no participar con una obra que haya tenido algún reconocimiento nacional o internacional.

8. Los participantes deben adjuntar certificación escrita, garantizando que los derechos de publicación de la obra están libres y que ésta no ha sido presentada a ninguna otra convocatoria.

9. Al conocer el fallo del jurado, los organizadores no se comprometen a hacer devolución de las obras enviadas. La participación en la Bienal, implica la aceptación de estas bases.

10. Dado que el objetivo primordial del Premio Bienal Nacional e Internacional de Novela José Eustasio Rivera, es mantener vivo el nombre del insigne escritor huilense y difundir su obra, para lograr un mejor conocimiento de la misma en las sucesivas generaciones. La Fundación Tierra de Promisión promocionará igualmente a los escritores participantes, quienes autorizan para tal fin a los convocantes a utilizar sus nombres y su imagen en la promoción del concurso.

Fdo.)GUILLERMO PLAZAS ALCID

Director Ejecutivo

Fundación Tierra de Promisión

1612 - NEIVA 400 AÑOS - 2012

jueves 17 de noviembre de 2011

En el país del Sagrado Corazón

El colombiano promedio, el colombiano que debe salir todos los días a enfrentarse de lleno con la vida, sin un trabajo digno, sin seguridad social ni nadie que le garantice sus derechos, se tiene que volver audaz, creativo, demasiado inteligente, para volver a casa con el alimento que sacará una sonrisa a sus hijos o para hacer más llevadero su hogar. A esos colombianos, que somos la mayoría, deseo dedicarles hoy esta entrada; a los buenos colombianos que dejan de lado sus tristezas, sus verguenzas, sus sinsabores, y nos hacen comprender, así sea por un instante, que pese a todas las adversidades, se puede vivir en este país considerado del sagrado corazón.

Van estas fotos tomadas con mi lente. Retratos fieles de lo que hacen los colombianos, entre muchas otras actividades, para no dejarse morir ante la indiferencia de un Estado que aún no encuentra la fórmula mágica para tratar a todos por igual.

Una venta de mazorca en una calle bogotana.









Una nevera que sirve para guardar zapatos, en Cartagena.











Una foto de la actriz Megan Fox, de Transformers, publicitando un bar nocturno, en Pereira.










Una venta de cuadros, exhibidos sobre un carro, en Manizales.









Si tienes fotos similares, envialas a mi correo, para que hagamos juntos una galeria en honor al colombiano luchador, honrado y decidido. No como burla, sino como una muestra a su arrojo, a su valentía, a ver si el Estado llega algún día a mirar bien la letra menuda de la Constitución.

viernes 4 de noviembre de 2011

Amigos (as) lectores: en agradecimiento a su lealtad para con mi blog, deseo remitirles, a quienes estén interesados, el PDF de la novela El juego de Archer, con la que gané la XII Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera 2010, cuyo monto económico, según parece, será para el próximo año de cien mil dólares.

La idea es compartir con ustedes esta historia, ya que solo ha sido publicada en Colombia. Su sinopsis: ¿Qué harías si conoces la identidad del hombre que asesinará a uno de los escritores más influyentes del siglo XXI? Descúbrelo a través de la ruta de Santiago de Compostela, México y Colombia.

Para ello solo debes hacerte miembro o seguidor del blog, enviar tu petición al correo electrónico adrianpinovaron@gmail.com, y a vuelta del mismo, totalmente gratis, te será entregado. 

Así mismo, los invito a participar en la próxima convocatoria de este evento, cuyo carácter será ahora internacional.

Un abrazo en la palabra.

lunes 24 de octubre de 2011

Norma y el fin de un sueño

Como se ha difundido ampliamente, el Grupo Editorial Norma hizo público el cierre de algunas  de sus líneas  literarias, con ellas incluso el fin del premio La Otra Orilla. Como escritor lamento este suceso de tan importante editorial colombiana, diciendo además que imaginen lo que pasa con aquellas pequeñas editoriales y, aún más, los esfuerzos que se ven abocados a realizar quienes pretenden sostener diversas publicaciones de todo tipo. Por ello mi voz de solidaridad y la transcripción del siguiente artículo copiado de la revista Arcadia, para que se hagan una idea más clara de lo que pasó. 

Por Lina Vargas.

La noticia se supo el pasado 30 de agosto: el Grupo Editorial Norma cerrará sus líneas de Ficción y No ficción para adultos, Verticales de bolsillo, y Autoayuda y Crecimiento personal. El comunicado, enviado por la empresa Carvajal Educación —de la que hace parte Norma— a escritores, colaboradores y agentes literarios era corto, seco y contundente. Allí se anunciaba que Carvajal concentraría sus esfuerzos en ofrecer productos y servicios al sector educativo y que por ello desinvertiría en las líneas que no hicieran parte de ese mercado. Desinvertir significa que Norma no volverá a contratar novedades, pero seguirá distribuyendo los libros de su fondo hasta finales del 2012. Además, mantendrá la publicación de textos escolares, literatura infantil y juvenil, y de gerencia, cuya participación en la facturación del año pasado sumaba un 20% —sin contar papelería que alcanzó el 73%— mientras que las líneas que van a cerrar llegaban solo al 3%. La desinversión —se lee en el comunicado— representa menos del 1% de los activos e ingresos de Carvajal Internacional, lo que supone una decisión sin dolor para la multinacional. Por lo menos desde la perspectiva de las cifras.

El cierre no causó la sorpresa esperada: en Twitter, por ejemplo, apenas si fue comentado. ¿Cuál es el motivo? Guardadas las proporciones, los cien años recién cumplidos de la editorial francesa Gallimard merecieron más de una primera plana. En este caso, solo hubo un par de menciones —el Encuentro de Narrativas de Realidad, organizado en Buenos Aires, desvió su tema de debate ante la preocupación de algunos de los escritores asistentes por el cierre de Norma— lo que no deja de llamar la atención, sobre todo si se tiene en cuenta que hace menos de un mes se anunció que el escritor mexicano Ignacio Padilla había ganado el Premio La Otra Orilla de Norma (a propósito, la editorial va a imprimir y distribuir la novela de Padilla, El daño no es de ayer). La respuesta al desconcertante desinterés quizás tenga que ver con lo lejana que se ve la época dorada de Norma, que comenzó en los años noventa cuando se inauguró la línea de Literatura y Ensayo de la que hicieron parte colecciones como La Otra Orilla, Cara y Cruz, Milenio y Vitral. Sí, Colombia es un país sin tradición lectora. Sí, se leen 1,6 libros al año, mientras que en Japón, 47 y en Argentina, cuatro. Sí, se venden los mismos 2500 ejemplares. Sin embargo, no era extraño encontrar un libro de Cara y Cruz en el pupitre de cualquier estudiante de colegio; más de uno descubrió a poetas como José Watanabe y Eugenio Montejo gracias a la colección de poesía y muchos descansaron con las traducciones de La Otra Orilla, hechas en Colombia y no en España, en las que un tonto es un tonto y no un gilipollas. “Norma fue la única empresa colombiana que peleaba en las grandes ligas de la edición y sirvió para que se desarrollaran proyectos editoriales importantes en América Latina —comenta Moisés Melo, antiguo gerente de Literatura y Ensayo de Norma—. Además, fue una escuela de editores, de traductores y formó a jóvenes en la literatura de manera similar a como lo hizo el Fondo de Cultura Económica con los lectores de ensayo hace cuarenta años”.

Cuando Melo ingresó a Norma, en 1987, la editorial llevaba veinte años haciendo libros de texto, gerencia e infantiles (curiosamente las mismas líneas que va a tener ahora) y recién había incursionado en el mercado de los pop-up. A comienzos de la década de los noventa, empezó una expansión internacional que veinte años después la llevaría a tener presencia en doce países de América Latina, producción editorial en ocho países y plantas de producción en cuatro. Como parte de esa expansión, se crearon las gerencias de Interés General y Literatura y Ensayo. En 1991, esta última lanzó la colección Cara y Cruz, el nombre se lo puso William Ospina, quien pasaría a ser uno de los autores más cercanos a la editorial y cuyo agente literario hoy, Guillermo González, afirma que ya están en conversaciones con otras casas para ceder los derechos del escritor. El primer libro publicado por Cara y Cruz fue María de Jorge Isaacs, y desde entonces, se hizo célebre el modelo doble de los libros de la colección: por un lado está la obra y por el otro, un ensayo y una cronología que incluye biografía del autor y hechos literarios e históricos.

Cara y Cruz, dirigida a los lectores jóvenes, surgió en un tiempo en que la educación en Colombia cambiaba. Ya no se trataba de impartir un canon ni había una verdad absoluta sobre la obra literaria, los ensayos, encargados a académicos colombianos, se ajustaban a ese nuevo modelo. La colección también tuvo una línea de filosofía con cerca de 20 títulos. Consuelo Gaitán, la editora de Cara y Cruz filosofía, destaca las traducciones realizadas por colombianos. De hecho, no hay un solo editor que haya pasado por Norma que no mencione la labor de los nuevos traductores que rompió con la desastrosa tradición española. Aparecen nombres como Nicolás Suescún, Elkin Obregón, Carlos José Restrepo, Hernando Valencia Goelkel y Héctor Abad Faciolince, que colaboró con algunas traducciones del italiano. La estupenda edición de las obras completas de Shakespeare es una muestra.

En 1990 Norma lanzó La Otra Orilla, la colección de literatura contemporánea más recordada y leída de la editorial, bajo la dirección de Rodrigo de la Ossa, hoy en Santillana. Los primeros libros de la colección fueron La visita en el tiempo de Arturo Uslar Pietri y Amirbar de Álvaro Mutis que se lanzaron en simultánea en la Biblioteca Luis Ángel Arango, en un evento al que asistieron los expresidentes Alfonso López Michelsen y Belisario Betancourt. Siguieron cientos de autores, entre otros los colombianos Tomás González, Andrés Caicedo, Juan Gabriel Vázquez, Evelio José Rosero y William Ospina —sobre este último, María del Rosario Aguilar, editora de la colección Vitral, recuerda que en una portada apareció William Opina. “Tuvimos que recoger todo y mandar a picar”—. La Otra Orilla publicó a Bufalino, Bioy Casares, Fonseca, Soriano, Roa Bastos, Bashevis Singer, Appelfeld, Piñón, Giardinelli, Le Clezió y Kawabata.

Carmen Barvo, directora de Fundalectura y exeditora de Literatura y Ensayo, comenta que cuando salió La historia de mi hijo de Nadine Gordimer, se dieron cuenta de que el libro tenía errores de composición por un proveedor externo que empezaba a digitalizar y cambiaba los signos ortográficos. Mientras lo recogían les avisaron que la escritora sudafricana había ganado el Nobel. Lo reimprimieron y se terminaron vendiendo 20.000 ejemplares. Moisés Melo menciona el caso de Las cenizas de Ángela, la novela de Frank McCourt, cuyos derechos costaron 4000 dólares y vendió más de un millón de copias. Y están las historias de García Márquez y Álvaro Mutis. Del amor y otros demonios vendió 250.000 ejemplares en un año e Ilona llega con la lluvia, 60.000. “Con Carmen Balcells (la famosa agente literaria) se negociaba comiendo —cuenta Barvo—. Los derechos de Mutis los adquirimos en un desayuno en el Hotel Plaza de Nueva York”. Arcadia se comunicó con Gloria Gutiérrez, directora de la agencia Carmen Balcells en Barcelona, quien no dio declaraciones respecto al cierre.

Otras dos colecciones que dejaron huella en Norma fueron Vitral y Poesía. La primera, a cargo de María del Rosario Aguilar, llenó un espacio prácticamente vacío en Colombia con cerca de ochenta títulos sobre ciencias sociales. La segunda —cuenta su editora Claudia Cadena, desde su apartamento en Buenos Aires— publicó textos de poetas como Ferreira Gullar, Derek Walcott, Raúl Gómez Jattin, Héctor Rojas Erazo y Salvador Espriu.

El tamaño justo

Otro de los motivos para que el cierre de Norma pasara inadvertido tiene que ver con que, de alguna manera, se veía venir. Hay quienes aseguran que la expansión fue un mal paso para la editorial que, en su mejor momento, generó entre cuatro y cinco millones de dólares y publicó seiscientos títulos al año y recibió propuestas de compra de Planeta y Random House Mondadori. Pero la expansión no contó con la infraestructura necesaria para prosperar. Si a eso se suman decisiones riesgosas como elevar el Premio La Otra Orilla de 30.000 a 100.000 dólares, pagar anticipos altísimos a autores como Bioy Casares y Le Clezió y descuidar las relaciones con los libreros independientes, el resultado era inevitable. La clave parecería estar en la frase de Ricardo Obregón, presidente de Carvajal Internacional: “O uno es muy grande o uno es chiquito, pero nosotros estábamos en un punto medio donde ni teníamos la billetera para apostarle a los grandes, ni estábamos en plan de hacer crecer autores pequeños”. Gladys Regalado, presidenta de Carvajal Educación concuerda: “Los números no nos dieron. Fue un problema de escala: las apuestas eran cada vez más grandes y nunca se llegaron a recuperar”.

Es cierto. “Este negocio ya no da para andar en limosina”, comenta Felipe Ossa, gerente de la Librería Nacional. También es cierto que el mercado de los libros de texto supera con creces al de libros de literatura —en el primer caso, la editorial es dueña de los contenidos, mientras que en el segundo solo adquiere los derechos del autor por un determinado tiempo— y, aun así, el cierre de Norma por lo menos plantea un par de inquietudes sobre el futuro de la edición en Colombia. O debería. “El cierre de cualquier empresa productora de bienes culturales, es malo. De una empresa productora de libros, es pésimo. De Norma, que se caracterizó por muchos títulos de importancia y autores de primera línea, es desastroso”, dice Conrado Zuluaga, director de Editorial Panamericana. Ana Roda, directora de la Biblioteca Nacional y antigua editora de Norma agrega: “Norma participaba en las grandes ferias internacionales, compraba derechos, encargaba sus propias traducciones, circulaba sus publicaciones en América Latina. ¿Qué más se puede decir? Una verdadera lástima”.

miércoles 12 de octubre de 2011

Tres cuentos


Una verdad
  
La guillotina desciende a una velocidad casi fantástica. La muchedumbre mira fascinada los destellos de la hoja, opacados al final por la sangre de la cabeza al desprenderse. Todo es tan rápido que no alcanzo a sacar a  tiempo el pañuelo de la protesta. El verdugo recoge el cuerpo, lo arroja como paladas de tierra a una carreta, y toma rumbo a la fosa en los extramuros del pueblo. Allá solo aguardan los gallinazos, revoleteando impacientes para terminar el acto.

Venganza
 
 Los gritos de mamá se escucharon en toda la cuadra cuando encontró al pequeño ratón tirado en la sala con medio estómago afuera. Gritaba como loca pidiendo que le sacaran ese animal de su casa. No pensé que hiciera tanto alboroto por tan poco, cuando lo que estaba en juego era mi dignidad, mi orgullo. El muy cretino se burló de mí; creyó que podía tomarme del pelo al no cambiarme el diente de leche que todo este tiempo le he dejado bajo la almohada. Agradezca que solo le pasara el triciclo por encima.


 La apuesta
 
 La apuesta consistía en el que tuviera más puntería con las piedras. El blanco era un nido de pajaritos en el guayabo que sembrara el abuelo poco antes de morirse. Nos acomodamos en el pasillo y, con la perversidad que a veces exterioriza la infancia, iniciamos el bombardeo hasta que el nido cayó gracias mi suerte. Esa noche sentimos ruidos en el patio; mi papá tomó la escopeta y nos dirigimos al lugar de donde provenían. La sorpresa fue grande al ver al abuelo encaramado en el guayabo dando voces de recriminación por lo hecho y señalando que nunca nos perdonaría. Desde entonces no deja de visitarnos.

jueves 6 de octubre de 2011

Un poeta nuevo premio Nobel de Literatura

Tal como estaban las apuestas, el nuevo premio Nobel de Literatura es el poeta sueco Tomas Tranströmer. Va este enlace para mayor información.




http://www.elpais.com/articulo/cultura/poeta/sueco/Tomas/Transtromer/premio/Nobel/Literatura/elpepucul/20111006elpepucul_1/Tes


Los dejamos con una muestra de su gran y bello trabajo.
17 POEMAS (1954)  (ur 17 DIKTER)



Lätt återkastas himlasfärers orrspel.
Musiken, skuldfri i vår skugga, som
fontänens vatten stiger mellan vilddjur,
konstrikt förstenade kring vattenstrålen.
Med stråkarna förklädda till en skog.
Med stråkarna som riggen i ett störtregn –
kajutan vräks under ett störtregns hovar –
och innerst, i kardanupphängning, glädjen.
I afton återspeglas världens stiltje,
när stråkarna satts an men inte rörs.
Orörliga i dimman skogens träd
och vattentundran speglande sig själv.
Musikens stumma hälft är här, som doften
av kåda står kring åskskadade granar.
En underjordisk sommar hos var man.
Där lösgör sig, vid korsvägen, en skugga
och spränger bort i bachtrumpetens riktning.
Av nåd ges plötslig tillförsikt. Att lämna
sin jagförklädnad kvar på denna strand,
där vågen slår och sjunker undan, slår
och sjunker undan.



Liviana, vuelve la bofetada de las esferas celestes.
La música, a nuestra sombra, inocente como
el agua de la fuente que sube entre animales salvajes,
artísticamente petrificada alrededor del chorro de agua.
Con las cuerdas disfrazadas de bosque.
Con las cuerdas como el aparejo del aguacero:
la lancha es azotada por los cascos de un aguacero
y en lo íntimo, en el atasco del giroscopio, alegría.
Esta tarde se refleja la bonanza del mundo,
cuando las cuerdas son instaladas, sin que nadie toque.
Inmóviles en la niebla, los árboles del bosque
y la tundra húmeda espejeando en sí misma.
La mitad muda de la música está aquí, como el olor
a resina anda en torno a ramas heridas por el rayo.
En cada hombre, un verano subterráneo.
En el cruce de caminos, una sombra,
y se aleja corriendo, siguiendo la trompeta de Bach.
La piedad inspira súbita cautela. Dejar
su disfraz de yo en esta playa
donde la ola golpea y se retira, golpea
y se retira.


miércoles 5 de octubre de 2011

Los opcionados al Nobel de Literatura 2011

Esta es la lista completa de los opcionados al Premio Nobel de Literautra lanzada por la casa de apuestas Ladbrokes, en las que de nuevo aparecen figuras como Haruki Murakami, Don De Lillo, Salman Rushdie, Ian McEwan o Bob Dylan. Mañana conoceremos su nombre.

Adonis 7/1 Tomas Transtromer 12/1
Haruki Murakami 6/1 Peter Nadas 10/1
Assia Djebar 10/1 Ko Un 16/1
Les Murray 16/1 Thomas Pynchon 20/1
Nuruddin Farah 16/1 Philip Roth 16/1
Cormac McCarthy 20/1 John Banville 33/1
Joyce Carol Oates 33/1 Amos Oz 25/1
Mircea Cartarescu 40/1 Bob Dylan 5/1
Antonio Lobo Antunes 25/1 K. Satchidanandan 33/1
Antonio Tabucchi 40/1 Colm Toibin 33/1
Milan Kundera 40/1 Alice Munro 33/1
Don DeLillo 33/1 Cees Nooteboom 40/1
Adam Zagajewski 33/1 A.S. Byatt 33/1
Claudio Magris 40/1 Ngugi wa Thiong'o 33/1
Ismail Kadare 33/1 Maya Angelou 40/1
Ernesto Cardenal 40/1 Vaclav Havel 40/1
Christa Wolf 40/1 Margaret Atwood 40/1
Patrick Modiano 40/1 Rajendra Bhandari 40/1
E.L Doctorow 40/1 Bei Dao 25/1
Juan Marse 66/1 Samih al-Qasim 50/1
Viktor Pelevin 66/1 Ian McEwan 50/1
Salman Rushdie 66/1 Elias Khoury 66/1
Yves Bonnefoy 50/1 Javier Marias 66/1
Louise Gluck 50/1 Michel Tournier 50/1
Umberto Eco 50/1 Carlos Fuentes 50/1
Peter Handke 66/1 Gitta Sereny 66/1
William Trevor 50/1 Shlomo Kalo 66/1
Anne Carson 66/1 Juan Goytisolo 66/1
Chinua Achebe 66/1 A.B Yehoshua 66/1
Mahasweta Devi 80/1 Yevgeny Yevtushenko 80/1
Mary Gordon 80/1 Peter Carey 80/1
David Malouf 80/1 Vassilis Alexakis 80/1
Per Petterson 80/1 Jon Fosse 80/1
William H. Gass 80/1 Marge Piercy 80/1
Luis Goytisolo 80/1 Paul Auster 80/1
Jonathan Littell 80/1 Michael Ondaatje 100/1
Eeva Kilpi 100/1 F. Sionil Jose 100/1
Atiq Rahimi 100/1 Julian Barnes 100/1
Kjell Askildsen 100/1

martes 30 de agosto de 2011

"Yo es otro"

De repente, Vitangelo Moscarda se da cuenta que tanto su mujer como sus amigos lo ven de un modo muy distinto a como se ve él mismo; es decir, el Moscarda que ellos están acostumbrados a ver y sentir aparece ahora con rasgos que propiamente no le pertenecen, que no le conocen, que lo hacen un hombre diferente a sí mismo, irreconocible. Entonces viene la confrontación con el espejo para ver con ojos propios lo que ellos ven, descubriendo, para mayor trauma suyo, que él continúa viendo la misma imagen de siempre. Sólo después, cuando comienzan a suscitarse situaciones incómodas de reconocimiento con aquellos que lo rodean, cuando comienza a sentirse un extraño entre ellos, despierta una obsesión incluso inútil por hallar en los espejos su propia “identidad”. Esa búsqueda de su “yo” en los espejos lo conduce a buscar el extraño que sus seres queridos ven, el doble que pueda existir, y para eso experimenta con los ojos cerrados, situándose frente al espejo, sabiendo que allí posiblemente se refleja ese otro yo, ese doble, pero cuando los abre ve la misma imagen suya, la que conoce: su rabia lo lleva a tal enajenación que ve otra figura reflejada, parecida pero no igual, que es lo que las personas ven en él, que se acomoda a cada uno según su naturaleza. En efecto, Vitangelo Moscarda entra en una degradación de su yo interior que crea nuevas personalidades para cada hombre, exterioriza a ese doble, a ese extraño según sea la ocasión y el lugar, comienza a vivir con su doble que se renueva una y otra vez, a dar vida a esos personajes que sólo cree reales en su imaginación. Entonces las personas que le conocían, impotentes ante lo que perciben, lo toman por loco. Moscarda queda indudablemente subyugado a su doble, a ése que cada vez que pasa por un espejo saluda efusivamente como a uno más.

Vitangelo Moscarda, uno de los tantos personajes del escritor italiano Luigi Pirandello, es copia exacta de aquello que nos toca vivir durante constantes periodos de la vida: El juego de los espejos, la búsqueda del doble, del yo interior, de la propia identidad, del ¿quién soy yo, del ¿qué es lo que quiero en la vida? Todo sucede en una serie de planos, por así decirlo, tan rápidos como el agua de un río al pasar por entre la garganta de un peñasco.

El tiempo, bien sabemos, es escurridizo. Los filósofos han buscado la verdad del retorno, del inicio, de la levedad de ser, del misterio de la muerte, entre tantas otras disecciones. Pero ahora, en un intento desaforado, tal vez motivado por personajes como Vitangelo Moscarda, por las constantes fluctuaciones del modernismo, de la era de la electrónica, del consumismo, de la globalización y de tantos vicios más, nos vemos abocados a un sinfín de circunstancias que enloda el pensamiento del hombre, que lo hace caer o dudar, que lo obliga inexorablemente a pararse frente a un espejo y hablar como en lenguas ante lo que ve.

“Yo es otro”, dijo Arthur Rimbaud en las postrimerías del siglo XIX, en medio del auge del simbolismo. Yo es otro, como anticipándose a nuestros días pero sin pretender ser moralista -yo tampoco lo pretendo- porque como dice Camus “no se puede disertar sobre la moral”. Sin embargo, yo es otro parecen gritar tantos ciudadanos ya sea porque buscan esa identidad o las circunstancias que los han llevado a ella son inevitables.

Pero que así suceda con escritores que, por hacerse merecedores de un pedestal dentro de una marcada burocracia, o porque la grandeza que sienten tener no les permite caminar sobre la tierra o volver a untarse de barro crudo, sí es preocupante. Enseñan máscaras tan impostadas que los espejos se revientan; rostros tan desproporcionados por el ego, por el despotismo, por la soberbia, que causan gracia, verdadera gracia como un payaso al quitarse el maquillaje. Los malos modales, las agresiones físicas y verbales, la descortesía entre unos y otros, las banalidades en las que entran como si todo mundo tuviera qué rendirles pleitesía, los convierte (ni siquiera yo me salvo) en aquello que muchas veces denuncian o critican.

A lo que quiero llegar es que si los que escriben continúan aprovechándose de esa credibilidad para agregar más violencia a un país que, por el contrario, necesita de sanos criterios y de otras acciones conjuntas; si siguen despotricando para agredir o aprovecharse de los escritores menos influyentes o menos leídos, la corriente de agua que trae lo más insano de la sociedad nunca va a detenerse, nunca va a permitir que la palabra sirva de unión entre los pueblos. Si los escritores mismos pelean entre sí del modo en que lo hacen, no deben esperar nada bueno de nadie, no deben esperar nada bueno cuando se miren al espejo (aunque muchos no lo esperan ni les importa y precisamente ese es el meollo del asunto). Y no es que el escritor deba ser una mansa oveja camino al esquiladero; simplemente es ser un poco más tolerante con lo que le causa disgusto o no es de sus afectos, que volvamos a la crítica constructiva que oriente mejor las artes y el pensamiento humano.

Es entendible que no se puede ser querido por todo el mundo, pero mi protesta va para que ese “yo es otro” no sea tan vulgar, y no nos encerremos en tantas polémicas que lo único que aportan es más violencia a la violencia, que sean retratos de un Moscarda cruel, cretino y desfigurado.

Finalmente, el poeta Juan Manuel Roca (quizá dándole una interpretación un tanto atrevida), lo descifra en su Canción del que fabrica espejos:

Yo fabrico espejos
Al horror agrego más horror
Más belleza a la belleza