jueves, 23 de septiembre de 2010

A propósito de una nota periodística sobre el reciente premio nacional de novela

A continuación transcribo una nota aparecida en uno de los medios de comunicación donde se ha dado a conocer la noticia del premio de la XII Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera.

Por Juan Manuel Muñoz Cifuentes
La Nación, Neiva

Adrián Pino, escritor de fina pluma.

La enigmática historia de un asesino llamado Archer contada a través del periodista Santiago Bustamante, fue el argumento con el que se desarrolló ‘El juego de Archer’, la novela que ganó el primer puesto de la XII Bienal Nacional de Novela ‘José Eustasio Rivera’.

La obra escrita por el caldense Adrián Pino Varón, logró el favor del jurado calificador debido a su estructura narrativa, argumento ingenioso, verosimilitud y estilo.

“Archer es un asesino a quien se le da una misión muy específica que trastoca su vida y su modo de ver el mundo”, manifestó el ganador.

La prodigiosa pluma de Adrián Pino empezó a escribir la historia ganadora de la Bienal hace un par de años. El punto final lo puso a comienzos de 2010.

“Fue una grata experiencia creadora, a raíz de que me sumí unos seis meses de lleno en la historia. El resto de tiempo lo invertí en reescribir aquí y allá”, comentó el autor.

Pese a que Pino Varón no escribió su novela exclusivamente para participar en la Bienal, fue para él la oportunidad perfecta para seguir posicionando su nombre en el mundo literario nacional.

“Cuando uno no es un escritor que publica con las grandes editoriales, debe buscar esta clase de eventos para que su nombre sea conocido. El juego de Archer es una historia que escribí para ver publicada algún día, no específicamente para participar en la Bienal. Lo que no quiere decir que no esté eufórico por el premio”, agregó.

Orgulloso ganador

Para Adrián el haber obtenido el máximo premio es motivo de orgullo debido al reconocimiento que tiene la Bienal Nacional de Novela entre los concursos literarios del país.

“No es sólo su posicionamiento, esta vez llamó la atención el monto del premio. Una muy buena retribución a la labor de un artista. Ojalá y eventos como el de la Bienal se establezcan con más fuerza en otras regiones”.

El escritor aplaudió el proyecto de internacionalizar la Bienal de Novela. Manifestó que sería un orgullo para todos los escritores colombianos y de relevancia para la actividad literaria nacional que no solamente las grandes editoriales sean las que promuevan premios de tal envergadura. “Los escritores del mundo, creo que estarían más ansiosos de obtener un premio como la Bienal”.

Admirador de Rivera

El joven caldense se confesó gran admirador de la obra de Jose Eustasio Rivera. Manifestó que el ilustre escritor huilense es un ícono de la literatura americana. Dijo que ‘La vorágine’, así como ‘María’, de Jorge Isaacs, y ‘De sobremesa’, de José Asunción Silva, son novelas que todo colombiano debe tener en su biblioteca, no sólo por la importancia y calidad literaria, sino por lo que significaron en su época y lo que siguen significando para las letras del mundo.

“Su obra es imprescindible para la memoria del hombre, del colombiano. ‘La vorágine’ nos mostró otro modo de hacer novela, una ruptura al costumbrismo, al romanticismo, al clasismo de la época, llevándonos de la mano por nuestras selvas en un viaje bello y acogedor. Tampoco se puede olvidar su libro de sonetos ‘Tierra de promisión’”.

Escritor premiado

Adrián Pino, quien se declara apasionado por la lectura y la belleza de la mujer, realizó estudios de Literatura y Gestión Ambiental. Además ha publicado los libros de poesía ‘Diario de estudiante’ (1994), ‘Páginas habitadas’ (2000) y ‘Palabras innecesarias’ (2002). Su trabajo literario también hace parte de algunas antologías, dentro y fuera del país. Le ha valido reconocimientos como el segundo puesto del XXVI Premio Nacional de Novela Ciudad Pereira, 2009; primer puesto Premios Literarios de Caldas, modalidad Poesía, 2002, y el primer puesto de los Premios Departamentales, modalidad Poesía, del Ministerio de Cultura en 1998.